La noticia baloncestística nacional del 26 de noviembre era el regreso de Carlos Alocén a las pistas de baloncesto tras una eternidad: 651 días de baja por una lesión de rodilla que se complicó demasiado. El rival era el Morabanc Andorra.
Tras el partido propio Carlos reflejaba con sus palabras como se sentía:
"Estaba nervioso. Desde el viernes que me confirmaron que iba a jugar seguro el domingo ya tenía la tripilla revuelta. Bastante nerviosillo, pero una sensación de nervios buena porque tienes ganas de jugar y de volver. Estoy muy contento".Lo primero fue avisar a mis padres, les escribí por el grupo de Whatsapp que tenemos. Luego me puse a maquinar cosas en mi cabeza, a pensar en cómo iba a ir, en si iba a jugar mucho o poco. La cabeza piensa mucho pero al final he salido a la pista, hacerlo lo mejor posible en lo que he jugado. Para mi hoy no había objetivos, solo ganar y volver a pisar la pista.
También tuvo palabras para describir el calvario de la lesión:
Inevitablemente se te pasa por la cabeza que no podrás volver a jugar al baloncesto, hay momentos malos. Los he tenido durante mi recuperación. La cabeza a veces es un poco traicionera y he pensado muchas cosas, pero en todo lo que ha dependido de mi siempre he pensado en volver a jugar y volver a sentirme bien. La cabeza a veces te hace pensar cosas malas, pero eso ya se fue y estoy súper contento de seguirme genial. Ojalá siga así".
"Se ha hecho muy largo, mucho más de lo que esperaba. Pero estoy contento, muy feliz. Ha merecido la pena, he trabajado mucho, tengo gente que me ha ayudado y me siento afortunado de tenerles al lado. Aunque se haya hecho largo hay cosas que no podemos controlar y hemos hecho todo lo que ha estado en nuestra mano, hemos currado mucho. No me lo merezco yo solo, sino toda esta gente que ha trabajado conmigo".













